El viernes 20, como es de costumbre, en la clase de Educación Cristiana, jugamos un juego muy relajante y estimulante. El profesor nos dio unos globos por pareja para que los inflemos. Una vez inflados, el profesor nos dijo que uno de nosotros debía de recostarce en el piso, y nuestro compañero debia de darnos masajes con la ayuda del globo. Mi compañera y yo decidimos que la primera en dar masajes a la otra sería ella y después cambiaríamos. Asi que el profesor espero a que todos estemos listos y puso música muy relajante. Me recosté en el suelo y mi amiga empezo a hacerme masajes. Al principio me sentía un poco extraña puesto que nunca me habían dado masajes de esa forma y menos en el aula de clases. Luego, mi amiga me dijo que me relajara y no me pusiera tensa para que el trabajo resulte el mejor posible, asi que cerre mis ojos y me deje llevar por la música relajante. Dentro de unos cuantos minutos me encontraba tranquile y totalmente relajada, pero lamentablemente era el turno de masajear a mi amiga y como era lo pactado tenía que hacerlo. Ella se echó y comenze a masajearla. Aunque me paresca difícil de creerlo, yo también me relaje al momento de masajearla con ayuda del globo ya que el trabajo era muy repetitivon y como era en circulos, mis manos se sintieron muy relajadas. Para el fin de la actividad, me sentía muy relajada durante los masajes y al momento de masajear a mi amiga. Creo que me sentía bien pues había ayudado a mi amiga y ella me había ayudado. En ese momento comprendí que si alguna persona da, trade o temprano va a ser recompensada de la misma o de otra manera. Al llegar a mi casa comente lo sucedido a mis padres y ellos opinaron lo mismo. Todos debemos tratarnos con amor los unos a los otros para sentirnos bien con uno mismo. Al comprarar esta experiencia con una cita bíbñlica me di cuenta de la relación que había entre ella con la vida real. Efesios 4:1-5 dice: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo.. Si analizamos la cita bíblica nos damos cuenta que una persona debe tratar con amor a la otra tal como Dios nos dijo que debiamos de tratarnos los unos a los otros pues esta es la misión que Dios a encomendado a los hombres. No importa si esa persona no es de nuestro agrado, debemos de querela(o) pues con ese mismo amor Dios nos va a tratar y recompenzar. Si nos ponemos a pensar en el amor que podemos dar, podemos comprender que el mundo podría ser mejor, con personas de dan y reciben amor.
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